Un puente migrante en el Congreso de Puebla
En un momento en que Puebla, como frontera binacional de facto con Estados Unidos, enfrenta el pulso de la migración y la pluralidad política, el relevo en la presidencia de la Junta de Gobierno y Coordinación Política (JUGOCOPO) del Congreso local adquiere un simbolismo profundo. La salida de Laura Artemisa García Chávez para asumir la Secretaría de Bienestar estatal abre paso a Pável Gaspar Ramírez, un diputado cuya trayectoria no solo encarna el diálogo, sino que posiciona al legislativo poblano como un actor clave en la agenda migrante. Este cambio, ratificado hoy por unanimidad en la JUGOCOPO y pendiente de aprobación plenaria este jueves 23 de octubre, no es mero ajuste administrativo: es una oportunidad para un “nuevo entendimiento” en el estado.
Gaspar, legislador por el Distrito 23 de Acatlán de Osorio, se erige como un perfil conciliador por antonomasia. Fuentes legislativas destacan su “capacidad de diálogo y de construir consensos con las demás fracciones”, un atributo esencial en un Congreso donde Morena mantiene la mayoría, pero la pluralidad —con PAN, PRI y otros— exige puentes en lugar de trincheras. Su designación como coordinador de la bancada morenista por unanimidad refleja no imposiciones, sino un respaldo colectivo que anticipa sesiones más armónicas. Pero lo que eleva su liderazgo a un nivel transformador es su identidad como “diputado migrante”: Gaspar, con raíces en comunidades transfronterizas, comprende de primera mano las remesas que sostienen economías locales, las deportaciones que fracturan familias y las oportunidades que se pierden en la brecha México-EE.UU. En Puebla, donde miles de poblanos cruzan anualmente la frontera, este perfil no es anécdota; es expertise vivencial para legislar con empatía.
La coyuntura binacional actual —con tensiones en la frontera sur y reformas migratorias en Washington— reclama que los congresos estatales asuman roles proactivos. Puebla, con su diáspora en Nueva York y California, no puede limitarse a aprobar presupuestos: debe impulsar leyes que protejan derechos de migrantes, fomenten remesas digitales seguras y creen fondos para familias retornadas. Gaspar está llamado a liderar esta agenda, promoviendo comisiones plurales que integren voces de la sociedad civil a través de un nuevo entendimiento participativo. Imagínese un Congreso que, en lugar de polarizarse, dialogue sobre acuerdos interinstitucionales con EE.UU. para capacitar a migrantes en sectores clave como la agricultura o la manufactura. Ese “nuevo entendimiento” plural que Gaspar encarna podría convertir a Puebla en modelo nacional, demostrando que la migración no divide, sino que une.
En resumen, el ascenso de Pável Gaspar no es solo un cambio de titular; es un llamado a la madurez legislativa en tiempos de flujos humanos impredecibles, para hacer del Congreso poblano un foro de soluciones binacionales.
